Mondays…

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Mondays...

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Winner effect

¿Has notado alguna vez que puedes hacer cualquier cosa? Normalmente este tipo de sensaciones vienen tras alguna victoria.

Cuando resuelves algo que se te resiste, que necesita esfuerzo por tu parte, todo tu ser se prepara para volver a “ganar” en el futuro ante otros retos.

¡Liberas al ganador/a que llevas dentro y no hay quien lo pare!

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Imagen: Stockvault

Algunos investigadores relacionan este comportamiento competitivo con los niveles de testosterona, hormona que los humanos descargamos tras ciertas victorias. Ante los retos, la testosterona se dispara y se mantiene, poniéndote eufórico/a y empujándote a tomar riesgos. Te encuentras en una situación de feedback positivo circular donde la testosterona retroalimenta el éxito futuro.

Ganar te gusta, pero no siempre lo vas a conseguir. Cuando los factores que no controlas impiden que resuelvas tus retos, tu torrente sanguíneo se inunda de cortisol, la hormona del estrés, provocándote ansiedad.

Pero no pasa nada, porque ahora ya lo sabes y ¡podrás gestionar tus emociones!

¿Te das cuenta de lo importante que son las pequeñas victorias diarias? ¡Te convierten en un/a ganador/a imparable!

Fuente: redesparalaciencia

Riesgos en la oficina

Últimamente no tengo mucho tiempo para publicar material elaborado, pero como no quiero que te aburras, te traigo un vídeo más.

Este vídeo me gusta, porque si trabajas en una oficina sabes que tu vida corre peligro. Vas hacia los archivadores y te tropiezas con una caja. Pasas por una estantería y un libro decide aterrizar en tu cabeza. Abres una carta y te cortas con el papel…

A contratar un servicio de prevención, ¡pero ya!

Fuente: zonaempresas

No te involucres: El efecto transeúnte

Hoy sigo con otra vídeoentrada. Esta vez te quiero hablar del efecto transeúnte. Es un fenómeno psicológico que se refiere a casos donde individuos no ofrecen ayuda alguna a víctimas en situaciones de emergencia cuando otras personas están presentes.

Si te encontraras en una situación así, la probabilidad de que alguien te ayudase es inversamente proporcional al número de personas que hubiera en la calle (transeúntes); en otras palabras, cuantas más personas se encuentren en la calle más difícil será que una de ellas te ayude.

Se cree que esto pasa porque al aumentar el número de transeúntes, es menos probable que uno de ellos se dé cuenta, lo interprete como un problema, se comprometa y te ayude.

Te dejo con el vídeo!

Fuente: Wikipedia

El Poder

7 tipos de poder

El poder, 7 tipos de poder, Recursos humanos, edgar360rhMargaret Thatcher dijo una vez “Poder es como ser una dama… si tienes que decirle a la gente que lo eres, no lo eres”. El estudio del poder es bastante fascinante. Dictionary.com dice del poder, en una de sus definiciones, “persona o cosa que posee o ejercita autoridad o influencia”.

Todo el mundo tiene poder. Todos tenemos. Tú tienes. Y el poder no es malo per se. La cuestión es qué clase de poder tiene una persona y como esa persona lo utiliza. Quiero que veas algunos de los tipos de poder que puedes encontrarte en el trabajo:

  • Poder coercitivo: está asociado a personas que pueden, de alguna manera, castigar a otros. Esos otros temen las consecuencias de no hacer lo que les mandan.
  • Poder de contactos: está asociado a personas que conocen a otras personas poderosas dentro de la organización que les escuchan.
  • Poder de experto: viene de personas expertas. Tienen ese poder por poseer ciertas cualidades o haber logrado algo importante.
  • Poder de información: Lo tiene una persona que tiene acceso a información valiosa
  • Poder legítimo: asociado a la posición que una persona ostenta, a su título y responsabilidades.
  • Poder de referente: lo posee la gente que es querida y respetada.
  • Poder de recompensa: basada en la habilidad para conceder recompensas (como ciertas tareas, horario, pagas o beneficios).

El poder, 7 tipos de poder, Recursos humanos, edgar360rhAhora deja de ser modest@ y de pensar que no tienes poder. Como puedes ver, hay muchas maneras en las que el poder se manifiesta. Y por esa razón es importante que nos demos cuenta que el poder existe en todos nosotros. Además, también puede ser que ejercites diferentes clases de poder con diferentes grupos de personas y en diferentes situaciones.

Bien, sin embargo hay dos errores muy graves en el uso del poder que se ven constantemente, (1) tratar de usar un poder que no tenemos y (2) usar el tipo equivocado de poder para conseguir resultados.

Para ayudarte a identificar tu “zona de poder”, piensa un momento sobre como tratas de influenciar las acciones de los demás. Puedes usar las descripciones para (pseudo) auto-evaluarte. Puntúa de 1 a 5 cada uno de los tipos de poder (con 1 para un poder poco usual y 5 para uno bastante usual).

Este puede ser un ejercicio potente. Si eres honest@, espero que los resultados te sean de ayuda. No solo por la manera en la que tiendes a usar tu poder sino también por cómo otros lo usan en ti.

Fuente

Fotos: Morguefile

Experimento de Asch: Dinámicas grupales

La dinámica de grupos es una de las más poderosas fuerzas de la psicología humana.

Los experimentos de conformidad con el grupo de Asch fueron una serie de experimentos realizados en 1951 que demostraron significativamente el poder de la conformidad en los grupos.

Los experimentadores, conducidos por Solomon Asch pidieron a unos estudiantes que participaran en una “prueba de visión”. En realidad todos los participantes del experimento excepto uno eran cómplices del experimentador y el experimento consistía realmente en ver cómo el estudiante restante reaccionaba frente al comportamiento de los cómplices. El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.

Los participantes -el sujeto verdadero y los cómplices- estaban todos sentados en la sala de una clase en donde se les pidió que dijeran cuál era a su juicio la longitud de varias líneas dibujadas en una serie de exposiciones: se les preguntaba si una línea era más larga que otra, cuáles tenían la misma longitud, etc. Los cómplices habían sido preparados para dar respuestas incorrectas en los tests y determinar si ello influía en las respuestas del otro estudiante.

Se reunía a un grupo de 7 a 9 estudiantes en un aula y el experimentador indicaba que el experimento consistiría en comparar pares de líneas. Se les mostrarían dos tarjetas, en una aparecería una línea vertical y en la otra tres líneas verticales de distinta longitud. Los participantes deberían entonces indicar cual de las tres líneas en la segunda tarjeta tenía la misma longitud que el estándar de la primera.

Del grupo de participantes, todos excepto uno eran en realidad cómplices del investigador, siendo el restante (sujeto crítico) el foco del experimento, al cual se le colocó en la posición de tener que dar su respuesta después de haber escuchado la mayoría de las respuestas de los demás. El experimento consistía en realizar 18 comparaciones de tarjetas teniendo los cómplices la instrucción de dar una respuesta incorrecta en 12 de ellas.

En las dos primeras tanto los cómplices como el sujeto crítico respondieron de forma unánime la respuesta correcta. Sin embargo, a partir de la tercera prueba, los cómplices indican intencionalmente una respuesta incorrecta. En ésta, el sujeto da la respuesta correcta al final, mostrándose sorprendido por las respuestas previas (e incorrectas) de los cómplices. En la prueba siguiente la situación se repite: los cómplices dan de forma unánime una respuesta incorrecta y el sujeto crítico disiente dando la respuesta incorrecta pero mostrando un desconcierto mayor. Al repetirse la situación, el sujeto crítico eventualmente cede a la presión de grupo e indica también una respuesta incorrecta.

El experimento se repitió con 123 distintos participantes. Se encontró que aunque en circunstancias normales los participantes daban una respuesta errónea el 1% de las veces, la presencia de la presión de grupo causaba que los participantes se dejaran llevar por la opción incorrecta el 36.8% de las veces.1

Aunque la mayoría de los sujetos contestaron acertadamente, muchos demostraron un malestar extremo y una proporción elevada de ellos (33%) se conformó con el punto de vista mayoritario de los otros cuando había al menos tres cómplices presentes, incluso aunque la mayoría dijera que dos líneas con varios centímetros de longitud de diferencia eran iguales. Cuando los cómplices no emitían un juicio unánime era más probable que el sujeto disintiera que cuando estaban todos de acuerdo. Los sujetos que no estaban expuestos a la opinión de la mayoría no tenían ningún problema en dar la respuesta correcta.

Una diferencia entre el experimento de conformidad de Asch y el también famoso en psicología social experimento de Milgram conducido por Stanley Milgram es que los sujetos de este estudio atribuían el resultado a su propia “mala vista” o falta de juicio, mientras que en el experimento de Milgram culpaban al experimentador por su comportamiento.

Los experimentos de Asch pueden aportar cierta evidencia empírica relevante a algunas de las ideas que aparecen en la novela 1984 de George Orwell. También sirve para ilustrar el concepto de “coge un ciervo y llámalo caballo” (指鹿為馬/指鹿为马) , una prueba de lealtad hacia sus subordinados realizada por Zhao Gao.

Fuente: Wikipedia